La amazona tucumana que sueña a lo grande

06-01-2017

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Romina Villegas recorrió un gran número de escenarios provinciales, con el objetivo de sumar experiencia y así en el futuro egresar de la Escuela de Aprendices de San Isidro para actuar en los máximos. “Nunca me voy a olvidar que vengo del interior y de todo el sacrificio que hice”, confiesa una de las jocketas que se va ganando un lugar en el medio.

 

Con apenas 19 años, Romina Villegas transitó por cada una de las etapas en lo relacionado al trabajo de un stud con los caballos de carreras; algo que la potenció para conseguir su anhelo: ser jocketa profesional.  Lo hace saber en los primeros segundos de la charla, al sostener que “cuando tenía siete años empecé con mi padre como peona, a los doce me inscribí en la escuela de jockeys de  Tucumán y a los catorce  ya salí a correr”.

 

Hoy es alumna en San Isidro y siente que va cumpliendo cada una de sus metas que se propuso desde su tierra natal. “Acá en Buenos Aires es el lugar donde hay la mayor cantidad de trabajo y oportunidades. De a poco me pude adaptar y estoy cumpliendo uno de mis sueños”, responde quién lleva en su activo un total de seis conquistas.

 

Ya  tiene un valioso registro en su corta pero prometedora trayectoria.  En la tarde primaveral del 28 de septiembre y sobre la cruz de Faraway Legend, Romina se llevó el trofeo de la Copa Federación en el Hipódromo de Santiago del Estero, la primera prueba oficial que se diagramaba en esa plaza provincial. “Será un recuerdo que guardaré por siempre en mi memoria. Se dio todo perfecto para que sea inolvidable”, sintetiza.

 

Otros de los ejemplares con los que tuvo contacto fue Adeso, un conocido vencedor clásico en Tucumán y con campaña en varios puntos tanto del turf federal como en Buenos Aires.  “Lo corrí en sus primeras tres salidas. Aprendimos juntos ya que lo montaba de potrillo”

 

Es la única mujer entre cuatro hermanos. Es algo tímida, pero muy sentimental.  “Sé que tanto mi padre como mi hermano me guían desde el cielo”, apunta cuando recuerda a su progenitor Bienvenido como a José, uno de sus compinches.  Tiene motivos de sobra para no aflojar en este tramo de su vida.“Me aceptaron en este deporte”, agrega y da la sensación que con su humildad va por su gran meta. Lo tiene muy en claro.